Juan de Borgoña, el artista que trajo el «Quattrocento» a Castilla.

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Con motivo del artículo anterior sobre la recién restaurada Sala Capitular de Toledo, al que pude acceder desde AQUÍ, os traemos una pequeña (y esperemos amena) biografía del pintor Juan de Borgoña.

Lo cierto es que de Juan de Borgoña no sabemos nada antes de su llegada a la ciudad de Toledo en 1495, y de hecho no sabemos con exactitud de donde vino, donde se formó como pintor, ni cuando nació, aunque sí podemos hacer algunas suposiciones.

Se cree que nació entre 1460 y 1470, y por su nombre sospechamos que puede tener origen francés. Lo que es casi seguro, es que se formó en Italia, por su estilo de pintar, concretamente en la región de Toscana y la Umbría. De hecho, se le considera como uno de los artistas que trajo el «Quattrocento» a Castilla.

Es posible que el escultor Felipe ­Bigarny fuese su hermano, pero no existe ninguna prueba concluyente de ello.

Es a partir del año 1495 cuando llega a la ciudad de Toledo y empieza a prestar sus servicios al Cardenal Cisneros, en la Catedral Primada de Toledo. Y es aquí donde entre los años 1509 y 1511 realizó su obra más importante, la decoración en la Sala Capitular.

El prestigio que adquirió, le permitió trabajar en otros lugares de la zona centro, como fue Madrid.

Juan de Borgoña se casó con Quiteria Fernández, por la que obtuvo una dote de 40.000 maravedís. Nada mal la verdad. Con ella tuvo tres hijos, Luis de Borgoña, que se ordena sacerdote, Águeda de los Mártires, que terminó en un convento, y Juan de Borgoña “El Mozo”, que también se dedicó a la pintura y termina algunas de las obras incompletas de su padre. De hecho, en ocasiones el nombre de su hijo pequeño ha dado lugar a problemas de atribución.

Después de la muerte de su mujer en el 1514, se vuelve a casar el mismo año, con la viuda Inés de Torrequemada, por la que recibe una dote de 100.000 maravedís. Un 150% más que por su primera mujer.

Aunque podría parecer que tardó poco en olvidar a su mujer, al volver a casarse tan rápido, lo cierto es que en su testamento pidió que lo enterraran con su primera esposa. No sabemos cómo le sentaría esto a la segunda.

La Cruz en el Calvario.

A parte de en Toledo, algunas obras importantes suyas como La Magdalena y tres santos dominicos, o la Cruz en el Calvario se conservan en el Museo del Prado y en la Universidad Complutense de Madrid.

En esta segunda obra aparece un personaje señalando con la mano a la Cruz. Se cree que Juan de Borgoña se pintó a si mismo y de esta forma se incluyó en la obra. Aunque no está al 100% confirmado, se piensa que se autorretrató en otras obras, sobre todo representando al personaje de San Juan.

Pese a las muchas lagunas en la biografía de este personaje, sobre todo antes de su llegada a Toledo, podemos decir con certeza que fue un gran pintor, cuyo legado nos sigue maravillando hoy en día.

Si quieres conocer más sobre su obra puedes ver la conferencia del Dr. Fernando Marías, académico de historia del arte de la universidad Autónoma de Madrid pinchando aquí, aunque la opción más interesante sería visitar la Sala Capitular y la Catedral, acompañado por uno de los guías profesionales de Destino Toledo.

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